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Los Origenes de la Cerveza

PRIMEROS PUEBLOS

Los Sumerios

La cerveza es uno de los productos más antiguos de la civilización. Mesopotamia (8.000 a. C.) y Egipto (3.000 a. C.) fueron el escenario de importantísimas trasformaciones en la historia de la humanidad. En estas culturas aparecieron las primeras estructuras políticas y sociales, los primeros estados, las primeras ciudades, la escritura,…..y la cerveza. Esta fue un elemento básico de la dieta y fundamental en las relaciones sociales, en banquetes y fiestas.

La historia de la cerveza esta ligada a los primeros pasos dados por el hombre en la agricultura. Las primeras cervezas las elaboraron los sumerios. Mientras los varones se dedicaban a la caza y al pastoreo, las mujeres se dedicaban a la recolección de las semillas y granos que almacenaban para usar en época de mala cosecha.

Un día, accidentalmente, una vasija llena de grano se lleno de agua y estropeo el contenido, posiblemente debido a la escasez, aquel brebaje debió de consumirse y pronto se dieron cuenta de que la bebida resultante, era muy sabrosa. Asi debió ser el momento en que el hombre primitivo la descubrió.

Mas tarde descubrió que la molienda del grano facilitaba la fermentación, mujeres, niños y ancianos masticaban los granos y con su saliva ese proceso aceleraba la actuación de las levaduras. Esa primera cerveza a la que llamaban sikaru, debió ser una especie de sopa bastante espesa que tomaban en una vasija y sorbían con unas largas cañas para evitar tragar los trozos de granos flotantes en el líquido.

A partir de ese momento, ya tenemos restos arqueológicos en diversos objetos, muebles, vasijas, relieves en paredes y documentos escritos de la elaboración de la cerveza. En el siglo XX se encontraron en la tumba de la reina sumeria Pu-abi (Ur. 2500 a.C.) entre otros objetos, una paja de plata y una jarra de la época para tomar cerveza.

Una tablilla sumeria de arcilla que data del 6000 a. C. tiene la primera receta. Y se cree que este pueblo llego a elaborar distintos tipos de cerveza.

Fue tan importante su elaboración entre los sumerios que el monarca babilonio Hammurabi (1728 a 1686 a.C.) famoso por el código del mismo nombre que regulaba, importantes aspectos de la vida de sus súbditos, incluyo en el mismo varios artículos referentes a ella. El articulo 108 castigaba a los taberneros que engañaran con el precio o la calidad de la cerveza y eran condenados a morir ahogados. Con ello, la cerveza se convirtió en el primer producto alimenticio que tenia regulación de calidad.

Tenía tanta importancia social y económica que los sacerdotes le asignaron un origen divino, para apropiarse de ella.

Los egipcios

Los antiguos egipcios la atribuyen al capricho de Osiris (dios de la vegetación)y la llamaron Zythos o Zythum, que significa vino de cebada.

Desarrollaron el arte de fabricarla en grandes cantidades, perfeccionaron además su proceso, a partir de panes hechos con cebada, puestos a remojo con agua y dejándolos fermentar. Introdujeron los azucares del dátil que alargaba su tiempo de conservación y abastecían a diario a las tropas del faraón.


Los fabricantes eran exentos del servicio militar y los soldados y oficiales la recibían como parte de su paga.

La cerveza egipcia difería de la cerveza sumeria, en que era mas liquida, posiblemente fuera colada y ya no se tomaba en vasijas comunales, sino en jarras de alabastro individuales.

Junto con el pan, la cerveza fue el producto con más importancia de Egipto procedente de los cereales. Se utilizaban, no solo para acompañar a los vivos, sino también a los muertos. Se usaban como ofrenda, que habría de acompañar al fallecido hasta el mas allá. Se han encontrado vasijas con restos de cerveza a lo largo de todos los periodos dinásticos.

En los jeroglíficos encontrados en algunas tumbas, se explica paso a paso el proceso de elaboración, desde la recolección del cereal, el malteado del grano, el transporte y las fiestas donde se bebía.

Los Griegos

Aunque tuvieron muchas relaciones comerciales Grecia y Egipto eran dos culturas completamente distintas y en lo relativo a la cerveza también diferían bastante.

En la antigua Grecia la cerveza tenia poca importancia religiosa, el dios de la vegetación llamado Dionisio, al que rendían culto con las fiestas llamadas dionisiacas era ante todo el dios de la vid y el vino. Eran grandes consumidores de vino y consideraban a la cerveza bebida de pueblos inferiores.

Pero siempre ha habido gente inteligente y el filosofo griego Platón (428-347 a.C.) dijo que el que invento la cerveza era un sabio, el poeta Sófocles (496-406 a.C.) recomendaba una dieta de pan, carne, verduras y cerveza y para el historiador griego Herodoto de Halicarnaso (484-420 a.C.) la cerveza era un brebaje milagroso capaz de curar diversas enfermedades y resultaba muy eficaz para la picadura del escorpión.
También cuenta que las mujeres elegantes de Egipto, utilizaban la espuma de la cerveza para ungirse y así conservar el frescor natural de la piel. Aun en nuestros días muchas mujeres untan su cara con cerveza para conservar el color fresco del cutis y evitar arrugas.

Los Romanos

Roma conoció la cerveza a través de Grecia. El imperio romano era grande y la cerveza también. En el se bebía mucha cerveza pero se dejo como bebida del pueblo, porque su precio era inferior al vino reservado a los más pudientes.

La cerevisia, como le llamaban los romanos (su nombre viene de la diosa Ceres, diosa romana de los cultivos, de cuyo nombre deriva el termino cereal, y esta representada con dos espigas de trigo en las manos), era áspera y no tenia buen sabor y era un producto propio de gente baja.

Se producían dos tipos distintos de cerveza, una era dulce, le añadían miel o dátiles y la otra amarga pues se elaboraba con ajenjo.


Plinio el viejo (22-79 d.C.) escribió que los galos y los hispanos bebían un líquido fermentado hecho con trigo y Cornelio Tácito (55-120 d.C.) dejo en sus escritos que los germanos y otros pueblos del norte solían tomar bebidas fermentadas.

El emperador Diocleciano, en un decreto del 301 d.C. fijaba los precios de algunos productos y el edicto estuvo presente en todo el Imperio, escrito en pilares de piedra, en las ciudades importantes.

Había dos cervezas, la cervesia (cuatro denarios por pinta) y la zythos, de Egipto (dos denarios). Si comparamos con otros productos, el vino costaba 30 denarios la pinta, el queso 12 denarios la libra y la carne de buey 8 denarios la libra.

La Edad Media

Tras la caída del Imperio Romano y con la llegada de otros pueblos invasores, la cultura de la cerveza se extendió por toda Europa.

En esa época la Iglesia Católica velaba por la conservación de toda la cultura, donde entraba también la gastronomía y fueron los grandes monasterios los que conservaban las recetas gastronómicas y entre ellas la de la cerveza.

Hacia el Siglo V d.C. la cerveza paso a ser producida por los monasterios de toda Europa.

A lo largo del tiempo los monjes fueron los responsables de perfeccionar el proceso de fabricación hasta lograr la cerveza que ahora conocemos, añadiendo el lúpulo.

Eran comunidades que cultivaban su propia cebada y vendían el excedente de producción para mantenerse y seguir con sus actividades religiosas.

No había monasterio ni abadía que no tuviera en sus instalaciones una cervecería o bodega, dependiendo de la zona geográfica. Mientras en el mediterráneo era el vino el que guardaban en sus barriles, en el resto de Europa central y norte, la cerveza era la reina de las tinajas.

La cerveza en España

El primer testimonio escrito de la existencia de la cerveza en España lo encontramos en un episodio del cerco de Numancia en el año 133 a.C. narrado por el historiador visigodo Paulo Osorio: “…bebida elaborada artesanalmente a partir del grano de trigo y que ellos llaman “cella” porque ha sido hervida….”

Mas tarde Plinio el Viejo, procurador de la Hispania se refiere a la “cervisiae” que los hispanos llaman en honor de la diosa Ceres. San Isidoro en sus Etimologías hace referencia a su fabricación y consumo nombrando sus distintas variedades.

En España se había perdido su consumo desde la Edad Media, estaba prácticamente olvidada y se recupera en el siglo XVI, durante el reinado de Carlos I, gran amante de la cerveza. Educado en la corte flamenca donde nació, nos trajo las costumbres que imperaban en la Europa de entonces.

El rey tuvo su propia fábrica artesanal, dirigida por su maestro cervecero Enrique Vandertrehen, en el monasterio de Yuste (Cáceres) y a partir de ese momento hizo entrada en tierras españolas, aunque de forma lenta.

En la construcción de la catedral de León, (1500 d.C.) los canteros ya esculpieron en sus piedras, relieves de flores de lúpulo.

Tras la muerte del rey en 1558 se cerró la fábrica de Yuste y se hizo un inventario de los bienes que el rey allí poseía, documento que nos muestra los útiles que se empleaban entonces para fabricarla: “…y después de lo susodicho, luego, prosiguiendo el dicho inventario, se inventario lo que tenia a su cargo Enrique Vandertrehen, cervecero de su majestad y las cosas que para el oficio tenia para hacer cerveza…” el cual bajo juramento declaro lo siguiente: “Una caldera para cocer la cerveza, que hará seis arrobas. Más es de cobre de color rojo. Una cuba grande, que se echa el agua en ella. Dos vaquetes que sirven para enfriar la cerveza. Un cubillo para meter debajo de las vaquetes. Dos calderos de cobre buenos. Un embudo de madera con un caño de azofar. Dos escudillas de madera nuevas. Tres horcas para remover el grano. Son de palo. Dos palas de madera. Seis cestas. Hay una caldera de cobre blanco, que se tomo en Valladolid, y una forqueta de hierro. Mas dos o tres toneles, grandes los dos y el otro pequeño; y cierta cantidad de aros pequeños para toneles y dos bancos para el oficio, para hacer toneles”.

Su hijo Felipe II, que también le gustaba, siguió con la tradición iniciada por su padre pese a las criticas del medico del rey que no era partidario de ella. Las normas impuestas en aquel tiempo decían: “…cualquiera que hubiere de beber cerveza a de ser de la buena, la cerveza para ser buena a de estar compuesta de trigo, cebada, avena, lúpulos y agua buena (…) porque en España hay muy buenos vinos y muy buenas aguas y hay poca necesidad de cerveza y no esta en costumbre, por lo que no me alargare en la materia.” *. Parece evidente que para el medico de la corte, era preferible el vino.

Por el contrario el Libro de enfermedades contagiosas y su preservación. Escrito por el profesor Francisco Franco e impreso en Sevilla en 1569, señala que “la cerveza es de horrible sabor al principio” y que “si no hay vino mejor agua hervida”.

Hemos de tener presente que en aquella época solo se elaboraba cerveza en los meses fríos y para que aguantara sin estropearse le añadían el lúpulo en exceso, por lo que resultaba muy amarga, hecho que contribuyo sin duda a la mala opinión que se tenia de ella. Tuvo que pasar un tiempo para que se aficionaran a ella.

En 1643 el rey Felipe IV, otorgo un privilegio real a dos cerveceros españoles y Carlos II en 1679 puso un impuesto extraordinario sobre ella, para pagar los gastos de su boda con María Luisa de Borbón.

A partir de 1701 fue su producción monopolio estatal, hasta el final de la guerra de la Independencia que se liberalizo su comercio y se permitió la instalación varias empresas cerveceras.

A principios del siglo XIX el licenciado J.M. Ballesteros alababa sus virtudes “como medicamento y como bebida de uso ordinario” tal como se refleja en un estudio publicado en Madrid en 1827.

El auge industrial cervecero comporto una necesidad de industria subsidiaria y así fue como comenzó el desarrollo de la producción de lúpulo y cebada. La producción de cerveza en España alcanzo los quince millones de litros anuales.

También se comienza a usar para beberla recipientes de vidrio transparentes. Con ello se cuidan más algunas propiedades como el olor, el color y su transparencia.

Entre finales del siglo XIX y principios del XX aparecen las grandes compañías cerveceras españolas Mahou (1890), El Águila (1900), Cruz Campo (1904) y Damm (1910).

De 1922 data el acta fundacional de la asociación de fabricantes de cerveza de España.
A mediados de esta década, la cerveza en España gozaba de una gran aceptación y su producción era de unos 80 millones de litros anuales.

Su consumo crece, pero se interrumpe con la llegada de la guerra civil (1936-1939). Durante las guerras la falta de materias primas hace que caiga la producción de todas las industrias en general y en este caso la cervecera, ya que depende de la cosecha del grano. Muchas fábricas cerraron por falta de materia prima.

Hasta la década de los 60, no se recuperara y será cuando empieza otra vez a subir la producción y a favorecer su consumo, debido al aumento del poder adquisitivo por el desarrollo industrial y el auge del turismo, que trajo la mejora de las comunicaciones, la publicidad fue muy importante y la por entonces novedosa televisión influyo mucho en los españoles. Ya en los años 70 su recuperación fue muy notoria.

En la actualidad el consumo y producción de cerveza se a esparcido alrededor de todo el mundo.

Fuente: Jose Saez Paredes

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